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Oba


                                                                                          

Divinidad del río que lleva el mismo nombre, tercera esposa de Xangó. De la misma manera que Oiá y Oxum, fue antes mujer de Ògún.

Según una leyenda del Ifá, Obá era un Orixa femenino y muy enérgico y físicamente más fuerte que muchos de los demás dioses masculinos. Ella desafiaría y vencería sucesivamente a Oxala, Xangó y Oromila.

Ògún aconsejado por un babalawo, preparo una mezcla en un mortero a base de maíz quebrado y quiabo, obteniendo una pasta resbaladiza, que esparció por el piso del lugar donde se realizaría la lucha, llegado el momento, llamo a Obá, al sitio previsto, así fue donde la diosa resbalo, en ese momento Ògún la poseyó.

Siendo ya mujer de Xangó, no tardo en nacer una rivalidad entre ella y Oxúm, esta, joven y elegante, ella más vieja usaba ropa fuera de moda.

Su premisa, era monopolizar el amor de Xangó, al punto que sabiendo de su buen comer, siempre trataba de sorprenderlo, tanto así, que espiaba a Oxúm para sacarle las recetas de su cocina.

Oxúm irritada por esto, decidió prepararle un plato a Xangó, para esto, invito a Obá a que la ayudara. Ella con gusto acepto, con el fin de aprender la receta preferida del esposo en común.

Estaba Oxúm en la cocina cuando entro Obá, vio que su contrincante tenia puesto un paño que envolvía su cabeza, escondiendo sus orejas. Cocinaba una sopa, donde flotaban dos hongos, que supuestamente eran sus orejas, tal así le había referido, ya que a Xangó le gustaban mucho.

Al llegar el dios de los truenos, comió el, plato que su mujer había preparado, satisfecho y agradecido se retiro en compañía de Oxúm.

La semana siguiente era el turno de Obá cuidar de su esposo, así que decidió poner en práctica la maravillosa preparación, corto una de sus orejas y comenzó a cocinarla.

Al momento de servir la sopa, Xangó vio lo que le parecía una oreja, asintiendo feliz la pobre Obá mostró que efectivamente era su oreja.

En ese momento entro la señora Oxúm sin paño alguno, mostrando un par de aros nuevo.

Obá comenzó así su calvario, que, furiosa, se lanzo sobre su rival entablándose una lucha cuerpo a cuerpo.

Xangó irritado exploto de ira y las mujeres asustadas huyeron, transformándose en los ríos que llevan sus nombres.








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