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OIA

 

OIA


Es la divinidad de los vientos, de las tempestades  y del río Níger que en yoruba se lo llama Odó Oya.

 

 

Fue la primera mujer de Xàngó, con un temperamento ardiente e impetuoso.

 

 

Cuenta una leyenda que Xàngó envía a Oiá a la tierra de los baribas en busca de una pócima, que una ves ingerido daba el poder de arrojar fuego por la boca y la nariz .Oiá desobedeció y bebió ese brebaje para disgusto de Xàngó ya que quería ese poder solo para el.

 

 

Antes de ser esposa de Xàngó, había sido mujer de Ògún, como vimos anteriormente, huyo con su amante. Antes de ir en busca de la traidora, Ògún consulta a Olodumare, dios supremo.

 

Este le dice que, por ser una persona mayor debe mantener su dignidad ante los ojos de Xàngó y

 

 

de todos los demás Orixas. Ògún, no hace caso y los persigue hasta enfrentarse a Oiá.

 

 

(Hecho que ya hemos mencionado anteriormente en la reseña de Ògún)

 

 

En la ex Daome el culto a Oiá es conocido con el nombre de Abesan, que deriva de la expresión

 

 

Aborimesan  (Con nueve cabezas) haciendo alusión a los 9 brazos del delta del río Níger.

 

 

Otras de las leyendas que hay sobre Oiá es, que se lamentaba de no poder tener hijos y entonces fue a consultar a un babalawo, quien le mostró el error que cometía al comer carne de carnero en vez de chiva, que enmendara eso e hiciese ofrenda entre las cuales tenia que poner un paño rojo (que se incorporaría luego a los rituales de Egungun).Así se convirtió en madre de nueve hijos, con el nombre de Iansá (Iya omo mésàn).

 

 

En cuanto al otro nombre de Oyá (Oiá), hay una leyenda que hace alusión a su origen por un juego de palabras. En esta, se cuenta como una ciudad llamada Ipó, estaba amenazada por guerreros Tapás.

 

 

Para preservar la ciudad, de esos enemigos se hicieron ofrendas al rey de Ipó, fundamentalmente ropas. Este traje era tan bello que las gallinas del lugar cacarearon de sorpresa, hasta  hoy, siempre que estaban en presencia de algo extraño.

 

 

Ese traje con tanto prestigio se corto (Ya) en dos para hacer de mantel para las ofrendas de cabeza.

 

 

Apareció entonces, misteriosamente, agua que se esparció (Ya) en torno a la ciudad, ahogando a los soldados Tapás.

 

 

Cuando los habitantes buscaban un nombre para este río, surgió el que dicho río se había desparramado (Ya), y que la ropa la habían cortado (Ya), decidieron llamarlo entonces Odò Oyá.

 








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